lunes, 15 de agosto de 2016

America y Walt Whitman


No os confundáis. Si alguien firma W. W. lo primero que pensaréis es en Walter White, pero, cuando pase la fiebre de Breaking Bad, estas iniciales seguirán siendo las de Walt Whitman. Walt Whitman es el padre de muchos poetas posteriores, porque hay caminos que un hombre o una mujer no pueden recorrer solos. Todos necesitamos que alguien nos preceda y abra brecha para poder ponernos detrás y, llegado el momento, atender a nuestro propio paso y abrir nuestro pequeño tramo para los que quieran venir después.

Por ejemplo, Stefan Zweig, la primera vez que visitó los Estados Unidos, después de bajarse del barco y llegar al hotel, preguntó por la tumba de Walt Whitman. Ésa era su prioridad, no preguntó por otra cosa y el recepcionista le dijo que no conocía a ese señor.

La tumba de Whitman está en Camden, al lado de Philadelphia y la diseñó él mismo. Aquí podéis verla.


Y ahora toca parar, eliminar todo ruido que pueda molestarnos y escuchar la única grabación que existe de la voz de Walt Whitman. Son los cuatro primeros versos del poema América. Todavía no miréis debajo. Sólo escuchad esto.

Y ahora escuchadlo con el texto:


America

Centre of equal daughters, equal sons,
All, all alike endear’d, grown, ungrown, young or old,
Strong, ample, fair, enduring, capable, rich,
Perennial with the Earth, with Freedom, Law and Love,
A grand, sane, towering, seated Mother,
Chair’d in the adamant of Time.


Os propongo esta traducción:



América

Lugar de hijas iguales, de hijos iguales,
Todos, todos amados del mismo modo, grandes, pequeños, jóvenes o viejos,
Fuerte, enorme, justa, imperecedera, poderosa, fértil,
Eterna con la Tierra, la Libertad, la Ley y el Amor,
Una Madre majestuosa, prudente, imponente,
sentada en el diamante del Tiempo.


El ejercicio es ir a América a comprobarlo, o si no, escribir un texto que lleve por título "América". Podéis dejar vuestro trabajo en los comentarios.



viernes, 5 de agosto de 2016

Camilo José Cela, el centenario de un escritor


Si no habéis ido a la Biblioteca Nacional a ver la exposición del centenario de Cela, id.

El año anterior a que le concedieran el Nobel a Cela, en mi instituto, con motivo de nuestra graduación, nos regalaron un libro. A unos les tocó Viaje a la Alcarria de Cela y a otros nos tocó Historia de una escalera de Buero Vallejo, que también es el nombre del Instituto. Los libros estaban firmados por los autores. Cuando me enteré de la noticia del Nobel pensé que no había tenido suerte. De hecho, cuando no me tocó yo mismo compré el Viaje a la Alcarria.

No sabía que Cela escribía siempre a mano con una letra muy pequeña y a la vez perfectamente legible, como se puede ver debajo. Este detalle de que toda su obra existiera primero manuscrita dio lugar a la rocambolesca historia del original de La familia de Pascual Duarte que terminó cuando éste regresó a su poder tras ganar el juicio a la Diputación de Cantabria. Lo divertido es que copió la obra "a plana y renglón" y se la regaló al anterior propietario porque, según él, quiso demostrarles que tal como ellos habían sabido perder, él sabía ganar.

Por cierto, que en su segundo viaje a la Alcarria lo acompañó una choferesa negra, Viviana Gordon, que era psiquiatra infantil y lo había dejado por el sufrimiento que le generaba tratar a niños tan enfermos y se había hecho modelo, pero esa historia no la investigo más que me pierdo.

En la exposición hay muchas frases, muchas imágenes y muchos objetos; desde el propio manuscrito de La familia de Pascual Duarte a decenas de botellas dedicadas a Cela por multitud de artistas que van desde Picasso a Henry Miller.

Para esta entrada he seleccionado textos que tienen que ver, como ocurre con la anterior entrada, con el oficio de escritor al que también se refiere Cela en uno de los vídeos de la exposición contando que su vida era muy simple: se levantaba a las seis, escribía hasta la hora de comer, luego se echaba siesta -"el yoga español"- y luego por la tarde seguía escribiendo hasta acabar el día. Tal vez no fuera así todos los días, pero muchos de ellos sí, y por eso abruma la magnitud y también la variedad de su obra.

Aquí van los fragmentos que he recortado para vosotros:
En el primero enuncia la ley del escritor que sólo tiene dos mandamientos: escribir y esperar.
En las dos imágenes siguientes aparecen fragmentos de entrevistas que no tienen desperdicio, por ejemplo cuando responde defendiendo su aislamiento para escribir: "Mira, Umbral, lo que no se puede hacer es pasarse la vida en el café arreglando el mundo".
En la cuarta escribe, después de conocer que van a publicar su primera novela, "Se acabó el divagar".
Y las tres últimas son frases destacadas en la exposición.









El ejercicio de hoy es el mismo de la última entrada del blog: contadnos que os parece todo esto en los comentarios. Ya sabéis, se escribe escribiendo y si no se os ocurre nada, escribid o escuchad a Cela en este vídeo.

martes, 12 de julio de 2016

Así que quieres ser escritor, ¿eh?


Bukowski es el patrón de este blog. Gracias a dios no es un santo, pero por eso lo queremos incluso más. Lo único que no podemos rezarle, así que leeremos sus poemas en voz alta hasta cansar a nuestros amigos o hasta que se hagan del club. El libro de la imagen comienza por este poemita:

¿por qué será que la camioneta
con la nevera mal amarrada
en la autopista
siempre va entre
120 y 140 k.p.h.?

Nuestras vidas son esas neveras que van zarandeándose por la autopista y muchas veces es un riesgo acercarse, pero otras el oscuro atractivo que irradiamos para algunas almas igualmente oscuras y misteriosamente brillantes a la vez, puede más. Bukowski es una nevera de dos cuerpos que siempre se cae y siempre se levanta, por eso, el segundo poema es éste, dedicado a los que piensan que quieren escribir:

ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR, ¿EH?

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

no hay otra manera.

ni la hubo nunca.


Queridos aprendices, vayámonos a la cama a consultarlo con la almohada, pero que sepáis que los que no se vayan a escribir o a emborracharse, mejor que lo dejen.

Contadnos vuestro viaje en los comentarios.

lunes, 4 de julio de 2016

Mi frase de Cervantes

Ésta frase no está mal para empezar:


Así os ha quedado claro que no era fácil callar a Cervantes, ¿Verdad?
Creo que mi frase favorita es aquella con la que el Quijote certifica en la aventura de los Batanes, que el miedo también puede oler:

-Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo.
-Sí tengo, - respondió Sancho-, mas ¿en que lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca?
-En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar - respondió don Quijote.


Bueno, parecer, parecía lo que era, porque don Quijote podía tener trastornados sus sentidos, pero no el más primitivo de todos, el olfato. Aunque no le falta razón a Cervantes cuando dice que el miedo turba los sentidos. lo turba todo.


Para cuando el miedo os pueda, recordad esta idea de la obra de Cervantes "La Numancia": nacistéis libres. 

Son muchas las frases y los diálogos de Cervantes que merece la pena recordar. Por ejemplo, estos días el Ayuntamiento de Madrid nos lo recuerda desde las marquesinas con la excusa del IV centenario. El ejercicio de hoy es que nos contéis cuál es vuestra frase favorita. Por cierto, a mí también me gusta mucho cómo termina el Quijote. Vale.


jueves, 23 de junio de 2016

El genio de la multitud. Bukowski en la Haya


Como veis, el genio de la multitud es un cabrón.
Este vídeo me lo pasó mi hijo hace unas semanas y me encantó. Es bueno, ¿eh?

Quería hacer un ejercicio con este poema que fuera algo así: ¿Lo habéis escuchado? Pues ahora escribid una secuela o una precuela. Y ya tenéis el ejercicio, pero...

Pero han pasado los días y al volverlo a escuchar me he acordado de algo:
En el año 2000 fuimos a la Haya con nuestro hijo y María, la amiga que nos alojaba, nos llevó a la biblioteca municipal. Mirad qué pinta tenía el edificio que también albergaba oficinas del ayuntamiento:


Era una biblioteca enorme y preciosa y sacamos algún libro y ¿adivináis qué? ¡Un casette de Bukowski donde estaba este poema!
La memoria es extraña. Lo tuve que oir varias veces para recordarlo y de repente apareció todo lo que pasó aquella semana. Busqué las fotos y recordé aún más cosas.
Era aquella lejana época en la que lo analógico era muy importante. La cinta la copié y luego la perdí. Supongo que la presté. Las fotos eran de carrete y no había muchas, pero están impresas y en su album. Estuvimos también unos cuantos días en Nijmegen con Remco y cruzamos a Alemania en bicicleta, y regresamos. Pero de todo esto hace mucho tiempo y, por lo tanto, éramos muy jóvenes:

viernes, 17 de junio de 2016

25 años del Maratón de los cuentos de Guadalajara #25MaratónCuentos

La fiesta empezó hace 25 años y este año no parece que se vaya a detener con la marcha que tiene. No hace falta más que echar un ojo al programa.



Como todos los años, y ya van 19 ó 20 tendréis a Cyrano escribiendo poemas y cuentos por encargo en los jardines del palacio por la tarde-noche el viernes y el sábado. Nos vemos en los jardines del palacio.

lunes, 13 de junio de 2016

Creo que en este bar no hay ningún traductor de Bukowski


Ésta es una buena historia, y como muchas buenas historias necesita que pasen muchos años para que lo sea.
La cosa empezó y aparentemente terminó hace veinte años, cuando yo leía a Bukowski fascinado. De hecho, si os dais una vuelta por el blog, veréis que no he dejado de estarlo y que os he hablado por ejemplo de la carta de amor que Bukowski escribió a una biblioteca, o de su poética en Un apunte sobre poesía moderna. Pero hace veinte años era peor. Quería escribir como él y por descontado, quería ser como él. Después me enteraría de que en realidad yo quería follar tanto como Henry Chinaski, que no era exactamente lo mismo. Me encantaban sus novelas y sobre todo Mujeres, obra legendaria, que mis amigos de París y los amigos de mis amigos leyeron por riguroso turno cuando la dejé allí a cargo de Jaime y de David. Pero me enteré de que también escribía poesía y que apenas estaba traducida. Bukowski acababa de morir y supe que había publicado en 1992 un libro de poemas de cuatrocientas páginas que se titulaba The last night of the Earth poems. Así que, con la inocencia de un chico de veinte años que escribía poemas, sabía inglés, y había traducido documentación industrial, pedí el libro a Estados Unidos y me compré el diccionario de Inglés-Español más gordo que encontré. El libro llegó y yo me puse a la tarea. Los poemas eran todos fascinantes, imprescindibles, como éste: Aire y luz y tiempo y espacio. A ratos avanzaba y todos los días me tropezaba veinte veces, pero era una tarea de ésas que uno haría aunque no le pagaran. Recuerdo que en un poema me dio por traducir la palabra "blinds" como "ciegos" y aquellos versos resultaban extraños, pero muy sugerentes. Unos días después me di cuenta de que había metido la pata hasta el fondo, cuando una amiga que había vivido en Estados Unidos me dijo que la traducción correcta en aquel caso era "persianas". El libro tiene cuatro partes y cuando tiempo después lo tuve casi terminado, me centré en la primera parte, la corregí a conciencia y la llevé en mano a una editorial de poesía cuyo nombre no recuerdo y que estaba detrás del Palacio de Linares. Al poco yo iba a casa en el tren después de una guardia y me despertó una llamada a mi primer teléfono móvil, que me había comprado porque había nacido mi hijo. Me dijeron que les gustaba mucho la traducción y que lo querían publicar, pero que no sabían cuándo podría ser porque claro, un libro de poesía de cuatrocientas páginas era arriesgado y luego estaba el problema de los derechos... Por desgracia no me volvieron a llamar, pero yo seguí traduciendo y le conté lo del libro a mi amiga Xohana, también traductora, por cierto, mucho mejor traductora que yo. Qué casualidad, dijo ella, mi amigo Juan está preparando una obra con su compañía sobre Bukowski y le vendría bien conocerte. Así que Xohana concertó una cita entre Juan y yo en un bar de barrio que estaba cerca de la estación de autobuses. Total, que quedamos en el Bar Flori, que todavía existe, inmutable desde hace veinte años; tal vez hayan cambiado sólo las tragaperras y la tele que ahora es plana. Ya he dicho que yo tenía móvil, o tal vez no me había comprado todavía, pero vamos, que aunque existieran los móviles, aquella cita se concertó a la antigua. Ni Juan, que parece que era Juanito de Lucas, aunque podía ser el otro Juan, tenía mi número de teléfono, ni yo el suyo. Aquello fue una cita como la de Antes del amanecer que por cierto se estrenó sólo un par de años antes. Juro que fui al Bar Flori a la hora convenida. Entré y pensé, éste no es el lugar donde yo me esperaría encontrar a alguien que estuviera preparando una obra acerca de Bukowski... o sí. Esperé un rato. Me pedí una caña y miré el reloj muchas veces. La hora llegó, pasó y no entró nadie al bar preguntando por un traductor de Bukowski. Creo que aguanté casi una hora y me fui. Después tardé en ver a Xohana bastante y ni los Ultramarinos de Lucas ni yo hicimos nada más por vernos, así que me medio olvidé, sobre todo porque cuando estrenaron la obra en el Pub Chinaski de Guadalajara, ahora en Lavapiés, no pude ir.
Ahí acababa la historia para mí hasta ayer.
Pero bueno. A veces la vida te da sorpresas.
El otro día me escribió Luis, otro de los Ultramarinos de Lucas, amigo mío y compañero del alma en un trabajo anterior, para invitarme a un fiesta porque a la compañía le habían dado nada menos que el premio nacional de artes escénicas. La hostia, con rey y reina incluidos, sobre todo si eres republicano.
Creo que si no hubieran representado anoche su obra de Bukowski no me habría acercado a Juanito de Lucas a decirle nada. De hecho, ya había coincidido con él otras veces y tampoco le había mencionado el asunto porque me parecía raro acercarme a un chico que sólo conocía de verlo por Guada y porque llevabamos a nuestros hijos al Conservatorio y decirle: "Por cierto, aquel día no apareciste en el Bar Flori". Pero claro, el sábado era especial, porque como fin de fiesta, Los Ultramarinos representaron su obra de Bukowski, la que estrenaron finalmente hace casi veinte años después de no encontrarnos en el Bar Flori. Antes de seguir contando esta historia, si os los encontráis por la calle, decidles que la vuelvan a representar, que giren con ella, que la queréis ver. Es maravillosa. Por eso al final casi me crucé con Juanito y le dije que enhorabuena por el premio y por la obra, y le pregunté si se acordaba de la escena del bar. Se sonrió y se fue a buscar al otro Juan y al otro actor de la obra. "Mira lo que dice este chico", les dijo, "que él es el traductor de Bukowski". Les entró la risa. "Tío, nos has jodido el chiste. Llevamos veinte años que entramos en bares como el Bar Flori y nos preguntamos ¿Quién será el traductor de Bukowski? y ahora que te hemos encontrado ¿qué hacemos?"

La historia se cerró el sábado y es que en el Bar Flori hace veinte años no pasó como en el Tratado de impaciencia de Sabina, ni aparecimos uno en el Mar del Norte y otro en Valparaíso, sino que los dos fuimos, pero a horas distintas o tal vez en días distintos, pero nunca a la vez. Supongo que si entráis en un bar y no veis a nadie que pueda ser Bukowski o al menos el traductor de Bukowski, tal vez no sea el bar adecuado.